lunes, 19 de mayo de 2014

Cada maestrillo tiene su librillo

Que la formación de los maestros en España está bajo sospecha desde que las famosas oposiciones de la Comunidad de Madrid revelaran que el 86% de los interinos que se presentaron suspendieron la prueba de conocimientos de sexto de primaria, no es ninguna novedad a estas alturas. Así lo ha reconocido también la Conselleria de Educació, que considera que ahora la selección de los maestros es muy escasa. Entre otras iniciativas de mejora, siguiendo los modelos de Finlandia o Corea del Sur, la Consellera proponía una nota para los futuros maestros mínima de 6 en selectividad en lengua y matemáticas, junto con un período de prácticas tutorizadas más largo. Ni que decir tiene que los decanos de las Facultades de Educación pusieron el grito en el cielo. El motivo, el miedo a perder la mitad de los alumnos en las facultades. Con semejantes trabas (un 6 mínimo) cualquiera se atreve a estudiar magisterio.
Sí, según parece, las competencias profesionales de algunos maestros dejan mucho que desear, en las competencias para la vida diaria es otra cosa. La habilidad para colocar días festivos de libre elección para reforzar puentes y festividades es, por ejemplo, una de esas habilidades. Como lo es también el motivo de este post. Un ejemplo de ocurrencia que, si uno se para a analizar, dice mucho de la particular visión que tienen algunos maestros de la función pública y de la profesión de maestro. Les dejamos la circular de la ZER Empordà para que lean y les comentamos más abajo:
Les resumimos. Los maestros de la ZER Empordà no tienen tiempo para reunirse, ni hacer sus comisiones y sus cosas. Además, según parece el desplazamiento que tienen que hacer entre las escuelas de la ZER Empordà un par de veces al mes repercute negativamente en la calidad de las reuniones. Si, tal y como lo han leído, resulta que desplazarse una media de 12 km. (20 minutos en coche de media) afecta negativamente a la calidad del trabajo realizado. Imaginamos lo que estarán pensando aquellas personas que también por motivos de trabajo cruzan Barcelona en metro todos los días, o tienen su trabajo en otra capital de provincia o, simplemente son dignos repartidores de butano. Pero no se rían todavía, que hay más. No se sabe por qué motivos las reuniones las hacen al medio día. Y claro, resulta que hay que comer durante la reunión y el trabajo queda muy tocado, prácticamente hundido. Imagínense la escena: veintitantos maestros de la ZER pisando el acelerador para recorrer en 20 minutos la tremenda distancia que los separa de su (co)misión. El despliegue de fiambreras, vasos, platos, escudellas i carn d’olla mezclándose con los papeles del proyecto educativo de ZER o la comisión de la castanyada, configuran un panorama que ni el propio Bosco se habría atrevido a pintar. Tenga en cuenta el lector que se reúnen más de 25 maestras y maestros en supuestas reuniones de trabajo -algo que no lo gestiona ni el máster de RRHH y Liderazgo de ESADE- con el propósito de coordinar y gestionar actividades curriculares de una ZER de 4 escuelas con poco más de un centenar de niños en total (tocan a 4 niños por maestra, ni en Finlandia, vamos). ¿Qué proponen para solventar tan caótica situación? Pues que no haya clase 2 miércoles al mes durante toda la tarde los próximos cursos. Esos sí, la docencia de los miércoles se repartirá a lo largo de la semana en dos posibles opciones (no sea que les riñan desde inspección). Toca a 12 minutos de recuperación cada día, aunque redondean al alza y quedan en 15 minutos, que su corazoncito también lo tienen (pág. 2). Por si fuera poco, el contenido curricular de la asignatura del miércoles por la tarde se desintegra en fracciones de 15 minutos a lo largo de 5 días. ¿Será una nueva y desconocida forma de mejorar la calidad de la docencia? Hay que reconocer que los maestros de la ZER son sensibles a los posibles contratiempos que pueden ocasionar a las familias y apuntan la solución: que los padres paguen actividades extraescolares, pero que sean baratitas, que ellos amablemente les ayudaran a buscar unas (pág. 3). Piden, no obstante, que a pesar de que los maestro de la ZER lo pueden decidir unilateralmente -han descubierto una normativa interna que les va de perlas para ello y que no dejan de destacar en negrita, por si acaso- la reflexión y posterior votación de los padres, todo muy democrático. Para que no falten argumentos en la reflexión, los maestros dan unos cuantos irrebatibles (pág. 1): A) la millora en la qualitat de l’ensenyament ¿le habrán comunicado esta idea revolucionaria al Sr. Ministro? B) les activitats pensades (…) poden ser mes fortes ¿se va a incluir en el curriculum el Wrestling?, C) poden dedicar el temps complert a les reunions (…) i millorar les activitats ¿le habrán comunicado la idea a la Consellera? D) potenciem la motivació dels alumnes i l’energia positiva ¿han probado con las Flores de Bach?
Resumen parcial: las consecuencias de una ineficaz gestión del tiempo de los maestros acaba recayendo en los padres. ¿Se atreverían ustedes a decir que no a esta petición? La quieren meter doblada (*) intentando convencer de que las mejoras serán enormes: educarán fetén a nuestros hijos, harán unas reuniones chachi-piruli, dejaran de “cortar y pegar” proyectos educativos de centro y harán uno de verdad, diseñaran actividades TIC basadas en la diversidad, sostenibles y saludables. Indudables mejoras todas ellas que tendrán cabida en aproximadamente las 25 páginas de media que ocupa un proyecto educativo de ZER (a razón de página por maestro)(ejemplos aquí, aquí o aquí).
A estas alturas del post ¿no tienen curiosidad por saber cómo se reparte la jornada laboral de un maestro? Nosotros sí, y se reparte como sigue, según consta en “Documents per a l’organització i la gestió dels centres”, que pueden encontrar completo en este enlace (aquí)
Parece claro que horas para reunirse durante la jornada laboral no faltan: punto 2) 5 horas de actividad en el centro que “inclouen, entre altres, hores de coordinació, reunions, (…) treball en equip. Punto 3) 7 horas y 30 minutos “per a preparació de clases (…) reunions pedagògiques (…) que no s’han de fer necessàriament al centre”. En total más de 12 horas para reunirse entre las cuatro escuelas en combinaciones sin repetición. Pero ¡ojo! sin tocar las 25 horas de docencia semanales (punto 1).
El trasfondo de tan absurda propuesta no es otro que una falta de capacidad organizativa y de gestión, sobre todo de los directores de cada centro que han tenido formación directiva por parte del Departament de Ensenyament y por la cual cobran un plus económico cada mes. Las directivas del propio Departament no pueden ser más claras (pág. 8 del documento anterior):
Estamos seguros que esta propuesta absurda, resultado de una combinación aleatoria de incompetencia, mala gestión y cara dura no tendrá el aval del Departament.

(*) se refiere a la espada

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