lunes, 4 de junio de 2012

Estoy feliz porque vuelvo a casa

Falta poco para que acabe el curso 2011-2012. Un mal curso para todos, excepto para los niños. Cobrar menos por trabajar más (recortes lo llaman a eso), menos maestros, más niños por aula, más familias agobiadas por la falta de dinero y trabajo, más padres separados (con el consiguiente aumento de beneficios para Nintendo, PlayStation o Xbox) o abducidos por alienígenas procedentes de Ganímedes y un largo etcétera. 
No se desanimen, faltan pocos días para que el Ayuntamiento de Garrigàs abra la magnífica piscina (le daremos cuenta de ello) para los meses de verano.
Mientras, un poco de musicoterápia a cargo del enorme artista ruso Eduard Khill. Una canción que debería ser el himno musical de toda persona educada -cómo mínimo en Cambridge- altruista o compasiva con los demás. Muy por encima de otra estrella incomparable por su trascendencia musical: Manolo Garcia, excelente para conseguir una depresión con recidivas periodícas.
Que lo pasen bien con el ¡Tro-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo..!'

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