miércoles, 2 de noviembre de 2011

Les mestres que no saben matemàtiques

Al igual que sucede en España, en la mayoría de universidades de los EEUU, los requisitos de conocimiento de las matemáticas para los estudiantes que se especializan en educación primaria son mínimos. Como resultado, practicamente todos los estudiantes de magisterio aprueban y pueden seguir una carrera como maestros de escuela de primaria sin problemas, incluso si evitan matemáticas. Curiosamente, como en España, en educación primaria la mayoria son maestras (más de un 90%) y muestran un nivel de ansiedad frente a las matemáticas mayor que en cualquier otra especialidd universitaria. La ansiedad frente a las matemáticas se manifiesta como una respuesta emocional desagradable frente al estudio de las matemática o a tener que enseñarlas, y es más común en mujeres que en hombres. A causa de estas reacciones negativas, las personas (en este caso maestras) con una alta respuesta ansiosa frente a las matemáticas tienden a evitar los cursos de matemáticas o los estudios en los que el conocimiento matemático es preponderante.
Las maestras de primaria que sienten ansiedad ante las matemáticas a menudo pasan el estereotipo a sus alumnas femeninas de que los niños son mejores en matemáticas que las niñas. Las estudiantes femeninas que seguían este estereotipo tienen un rendimiento mucho más bajo en matemáticas que sus compañeros masculinos.
Así lo demuestra un interesante estudio titulado "Female teachers’ math anxiety affects girls math achievement" publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'(PNAS) publicado el año pasado. El artículo completo lo pueden leer tranquilamente aqui .
Los autores evaluaron la ansiedad ante las matemáticas en 17 maestras y profesoras de primaria y secundaria y analizaron los logros matemáticos y los estereotipos de sexo entre 52 niños y 65 niñas de las clases de las maestras. Los resultados mostraron que cuando comenzaron las clases, los logros en matemáticas de los niños y niñas no estaban asociados con la ansiedad de la profesora frente a las matemáticas. Sin embargo, al final del año escolar cuanto más nerviosas e inseguras estaban las maestras con las matemáticas, más probable era que las niñas, pero no los niños, creyeran que 'los niños son buenos en matemáticas y las niñas son buenas en lectura'. Durante las siguientes pruebas de matemáticas, los investigadores descubrieron que las niñas que aceptaban este estereotipo rendían de forma significativamente peor que las niñas que no lo hacían. Los investigadores también hallaron que, en general, las niñas obtienen peores resultados que los niños e indican que niños y niñas a menudo emulan a los adultos del mismo sexo. El estudio concluye que no es la capacidad mental la que impide a los niños (en este caso niñas) conseguir buenos resultados en matemáticas, es la ansiedad de sus maestras, que afecta a las niñas, pero no a los niños.
Si alguien todavía no esta convencido de que no es la 'capacidad' mental de los niños lo que determina el rendimiento matemático, puede continuar leyendo este otro estudio "Gender, culture, and mathematics performance" (que pueden leer aquí), donde, entre otras cosas, destaca que:
las habilidades matemáticas de niños y niñas transcurren paralelas hasta que cumplen 12 o 13 años, momento en el cual los niños comenzaban a destacar en esta asignatura. Pero más que a una cuestión cerebral, los autores de la investigación atribuyen este hecho a que los maestros (masculinos) estimulaban más a los niños que a las niñas. Es más, los estudios indican que hay paises en que los niños y niñas obtienen por igual buenos resultados en matemáticas. Finalmente, las autoras del estudio concluyen que "la falta de modelos femeninos en matemáticas y la falta de estímulos para que se interesaran por ellas son las únicas responsables de que haya más niños que sobresalgan en esta materia".
Es el resultado -añadimos nosotros- de una paradójica articulación de profesión y género, de la singular vigencia del género en la profesión (triste contradicción en el reino de los/las), con el riesgo real de que la feminización del magisterio sea un lastre en la enseñanza de las matemáticas en el alumnado en general y de las alumnas en especial.
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post dedicado a Mª Antonia Canals y a aquellas pocas maestras que sí les gusta enseñar matemáticas.

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