martes, 25 de enero de 2011

La desaparició de la infància

 Reproducció integra de l'interessant post de KindSein Magazine
Lo advirtió Neil Postman hace casi tres décadas y nadie le hizo caso: la infancia desaparece.
Su libro «The Disappearance of Childhood» (La Desaparición de la Infancia) recibió muchas críticas cuando salió en 1982. Describía algo que a todos les sonó a exagerado. Pero el mundo se volvía cada vez más violento, los niños se empezaban a comportar como adultos, y los psicólogos y sociólogos acabaron buscando orientación en el viejo libro del profesor Postman. Después de todo, quizás no andaba tan desencaminado con sus observaciones.
Casi 30 años más tarde, nos parece normal que se vendan zapatos de tacón y maquillaje para sieteañeras, o que los niños quieran ser adultos cuanto antes, o que los adultos quieran ser como niños. Oímos que la delincuencia juvenil va en aumento y no es raro escuchar en las noticias que un niño ha protagonizado un crimen o que algunas de las modelos y actrices mejor pagadas del mundo son adolescentes.
Si se piensa detenidamente, da escalofríos. Pero lo más recomendable es leer el libro de Postman, que sigue tan actual como el primer día y que explica con dotes de cuentacuentos qué ha pasado, por qué y cómo podríamos evitar el desastre. Neil Postman, como todo buen profesor, tenía el don de convertir lo que decía en algo fascinante. El libro es apasionante de principio a fin.

Desde la gloriosa Grecia antigua hasta nuestros días, la infancia ha pasado por algunos cambios, muertes y renacimientos. Y según Postman, nos ha tocado vivir en una época triste.
Postman cree que la etapa actual es parecida a la Edad Media. En la Edad Media, la mayoría de la gente era analfabeta así que no había ningún misterio envolviendo la vida adulta, y los niños podían acceder a ella sin muchas trabas, a través de la palabra. En la Edad Media, no había alfabetización, ni educación, ni pudor, y, sin todo eso, tampoco hay infancia.  
Según este autor, más conocido por su libro "Divertirnos hasta morir", la aparición de la imprenta aumentó la alfabetización de la sociedad y la palabra escrita creó una división entre los que sabían leer (adultos) y los que no (niños). Ahora, en cambio, la televisión e Internet han derribado esas barreras, y nadie puede controlar lo que los niños ven del mundo adulto.
La televisión emite sin distinguir entre pequeños o mayores. Y los niños se tragan series donde los de su edad hablan como auténticos adultos, y los adultos parecen auténticos niños. Por los programas desfilan personas mayores que explican con detalle sus problemas y enfermedades,  o que ridiculizan a los políticos, o que dan noticias de bombas, violencia y crueldad. Antes, ese mundo no se enseñaba a los niños. Se les protegía de esa información.
Postman recuerda que cuando era adolescente, había un revuelo entre sus amigos con el libro de Trópico de Cáncer, de Henry Miller. El libro prometía desvelar los secretos del sexo. Pero en aquella época era muy difícil de conseguir, porque había muy pocos, y además era muy caro. Salvados todos esos obstáculos, había que leerlo. Y, en última instancia, no era fácil desentrañar el mensaje que contenía. 
Ahora sólo hay que apretar un botón para conocer esos u otros asuntos del mundo adulto. Es gratis, y es en "horario infantil". No hay que pagar para conseguir la información de los adultos. Ni siquiera hace falta leer.
¿Qué es un niño?
Según Postman, en una entrevista publicada en La Vanguardia en agosto de 1994:
Un niño es una clase especial de ser humano, entre los cinco y los 16 años, que requiere de unos cuidados especiales, que debe recibir  una educación determinada y que necesita ser protegido del resto del mundo. Durante esa etapa de la vida, la etapa que tradicionalmente se ha llamado “infancia”, el niño aprende lentamente los secretos de la vida adulta.
En la sociedad actual, los adultos ya no pueden controlar ese aprendizaje «lento»: «Cuando yo era niño, sabía que las personas enfermaban y morían, pero no conocía los detalles. Los adultos hablaban en susurros intentando protegerme del horror y el dolor que la vida administra a las personas. En la sociedad de hoy, las cosas ya no funcionan así. La televisión, la radio y el cine no guardan secretos. Si no hay secretos, no hay inocencia, y si no hay inocencia, la idea de niñez deja de tener sentido», dijo en la entrevista.
La televisión no hace ninguna distinción entre niño y adulto, y eso, según Postman, es muy peligroso: «El niño necesita descubrir los misterios de la vida adulta muy lentamente y de un modo psicológicamente aceptable. Si descubre demasiado pronto que sus padres no son perfectos, que sus profesores no lo saben todo o que en el mundo hay seres humanos que matan o roban, el niño crece para convertirse en un adulto débil», dijo Postman. «En esta sociedad moderna en que vivimos, el niño mata como el adulto, se emborracha como el adulto, viola como el adulto, roba como el adulto,... Por lo tanto, uno se pregunta: ¿Por qué llamarles niños? ¿Sólo porque son personas de baja estatura? Para mí no son niños, son adultos en miniatura».
De los 20 libros que escribió Postman, "La Desaparición de la infancia" era su favorito. Antes de morir, en 2003, le preguntaron un día qué se puede hacer para frenar la nueva tecnología. Su mensaje, como siempre, está bien claro:
«No creo que podamos hacer mucho con el crecimiento rápido de la nueva tecnología. Las nuevas tecnologías ayudan a estimular la economía, y cualquier debate sobre cómo pararla tiene que tener en cuenta las consecuencias económicas. Sin embargo, sí es posible para nosotros aprender cómo controlar nuestro propio uso de la tecnología. Y el "foro" que creo que es más adecuado para esto es nuestro sistema educativo. Si los estudiantes consiguen una buena educación en historia, efectos sociales y sesgos psicológicos de la tecnología, podrían llegar a convertirse en adultos que usan la tecnología, en lugar de acabar siendo utilizados por ella».
(I don't think any of us can do much about the rapid growth of new technology. A new technology helps to fuel the economy, and any discussion of slowing its growth has to take account of economic consequences. However, it is possible for us to learn how to control our own uses of technology. The "forum" that I think is best suited for this is our educational system. If students get a sound education in the history, social effects and psychological biases of technology, they may grow to be adults who use technology rather than be used by it)